martes, 12 de noviembre de 2013

La nueva tecnología en el futuro



Imperios coloniales

Los principales imperios coloniales fueron el británico y el francés, aunque otros países como Alemania, Bélgica o Italia también se apoderaron de territorios. Estados Unidos y Japón impulsaron también su expansión imperial.
El imperio británico
Gran Bretaña formó el mayor imperio colonial de la época. El imperio británico agrupaba en 1914 el 20 % de la superficie de la Tierra y el 25 % de la población mundial. Sus colonias estaban repartidas por todos los continentes, muchas localizadas en puntos estratégicos fundamentales (Gibraltar, Suez, Singapur, Hong Kong) que convertían a Gran Bretaña en dueña de las rutas marítimas mundiales.
La India fue la colonia principal a causa de su gran variedad de riquezas, como té, especias y algodón. Para asegurar la ruta hacia la India, los británicos se hicieron con el control de Suez y Egipto, y para protegerla frente al avance ruso y francés conquistaron territorios en Asia. En África, Gran Bretaña avanzó desde el sur, desde su colonia de El Cabo, hacia el norte, intentando enlazar con Egipto mediante un corredor continuo vertical. Este inmenso imperio se completaba con la posesión de Canadá y de gran parte de Oceanía y de los archipiélagos del Pacífico.
Otros imperios europeos
El imperio francés constituyó el segundo imperio en importancia y dimensiones. En África, la expansión francesa comenzó en el litoral mediterráneo con la conquista de Argelia y Túnez y con el establecimiento de un protectorado en Marruecos; después obtuvo importantes territorios en el centro y el oeste del continente. En Asia, las grandes adquisiciones francesas se produjeron en Indochina.
Alemania e Italia se incorporaron tarde a la expansión imperialista, ya que hasta 1870 no habían logrado su propia unidad nacional. Ambos países consiguieron algunas colonias en África. También en África, el rey Leopoldo de Bélgica logró una colonia: el Congo.
Rusia no conquistó territorios al otro lado del mar, sino en los límites de sus fronteras: incorporó Siberia, se extendió hasta el Himalaya y la India y llegó a territorio chino a mediados del siglo XIX.

lunes, 11 de noviembre de 2013

falta de concentración en los estudios


Te pones a estudiar y tu mente comienza a divagar de un lado a otro. De repente, te encuentras pensando en esa persona que te atrae, en lo que harás este fin de semana, en algún problema que te preocupa, o bien surge en tu cabeza alguna película mental con tu fantasía preferida del momento.
La falta de concentración es uno de los problemas más frecuentes de los estudiantes. La concentración es la capacidad para dirigir la atención voluntariamente en una dirección determinada y mantenerla durante el tiempo deseado. Para lograr hacer esto, existen algunas técnicas sencillas que pueden servirte de gran ayuda si las practicas durante un tiempo. Ninguna de ellas es una técnica milagrosa, sino que requieren un poco de tiempo, pero con la práctica, empezarás a notar cambios en unos días y, tras unas semanas, los cambios pueden ser importantes.
Para poder concentrarte necesitas mejorar dos aspectos
1. La autorrelacion mental . Consiste en entrenar tu mente para centrar la atención y mantenerla
2. Controlar los factores ambientales. Por ejemplo, si está la tele encendida y hay gente hablando a tu alrededor te será mucho más difícil concentrarte. Por tanto, asegúrate de que las condiciones de ruido, iluminación, gente, etc., son las más adecuadas para ti y trata de reducir al mínimo las posibles distracciones externas.
Si tienes determinados problemas que te preocupan y acuden a tu mente impidiendo que te concentres, establece cada día un momento para preocuparte por todas esas cosas. Puede ser, por ejemplo, por las tardes de 7 a 8. Cada vez que en tu mente aparezcan esos pensamientos mientras estás estudiando, piensa: "Ahora no, pensaré en esto a las 7 de la tarde" y vuelve a centrarte en los estudios. Puedes usar al mismo tiempo la técnica de Aquí y ahora.
Si surge en tu mente una algo muy importante para ti y necesitas asegurarte de que pensarás en eso, anótalo y vuelve a concentrarte en tus estudios. Cuando llegue la hora de preocuparse, lee las notas que has tomado y piensa en esos tema